Adiós a Raffaella Carrá: La gran diva italiana



Raffaela trascendió generaciones y se transformó en la quintaesencia de la alegría, esa que brota de los poros en su forma más libre y desinhibida.



La noticia de la muerte de Raffaella Carrà cayó como un apagón en el alma de la fiesta. Resulta imposible leer los titulares que están dando la vuelta al mundo sin tararear algunos de sus hits, o recordar en modo flashback ligero la cantidad de eventos, cumpleaños o casamientos en que habremos gritado “explota explotáme explo, explota explota mi corazón”. La diva italiana construyó un legado imborrable basado en un puñado de melodías y letras tan pegadizas como kitsch. 


El encanto de Rafaella logró trascender generaciones a puro motor de alegría, y de un poder inmanente para hacer bailar hasta el más amargo. Su inimitable receta combinó dosis de ingenuidad y desparpajo, condimentada con vestuarios estridentes y una sensualidad juguetona. La misma mujer que escandalizó al Vaticano por mostrar su ombligo, se jactó de no encajar en Hollywood por no tomar drogas ni alcohol. Artífice de su recorrido, la clave de su éxito consistitó en no traicionar su propio instinto, ese que la llevó a consagrarse como estrella absoluta, sin dejar de resultar querible y cercana.

Raffaella Carrà forjó además su lugar en la iconografía gay, justamente por ser la quintaesencia de la alegría, esa que brota de los poros en su forma más libre y desinhibida. La artista que debió sortear la censura argentina transformando su “para hacer bien el amor hay que venir al sur”, en “para enamorarse bien hay que venir al sur”, logró correr el velo de la homofobia con canciones como Lucas; y le torció la muñeca hasta al más conservador.


Éxitos como Fiesta0303456En el amor todo es empezar y Hay que venir al sur; seguirán desatando trencitos y coreografías desopilantes entre primas, tíos, abuelas y sobrinos. En un tiempo tan gris como el que estamos atravesando, las canciones de Raffaella Carrà permanecerán ahí, siempre listas para activar un subidón de emergencia. 



Author: Mauro Di domenica

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