Hay fechas que quedan grabadas a fuego en la memoria colectiva de un pueblo, y para los vecinos de Belén de Escobar, el 18 de junio de 1970 es, sin duda, una de ellas. Aquella tarde de invierno, lo que parecía una jornada laboral completamente normal se transformó en la mayor tragedia industrial de la historia del distrito: la devastadora explosión del laboratorio químico Parke Davis.
A más de medio siglo de aquel acontecimiento que conmocionó a todo el país, recordamos cómo se vivió el día en que la tierra tembló en Escobar y el impacto que dejó en la comunidad.
El estallido que sacudió a toda la región
Minutos después de las 17:00 horas de ese fatídico jueves, un fuerte estruendo interrumpió la calma de la tarde. En el predio de la planta farmacéutica Parke Davis, ubicada a la vera de la Ruta Panamericana, un grave desperfecto técnico desató una explosión en cadena de magnitudes impensadas.
La onda expansiva fue tan violenta que no solo destruyó gran parte de las instalaciones del laboratorio, sino que se sintió con fuerza a varios kilómetros a la redonda:
- En el centro de Escobar: Los vidrios de las casas y los comercios estallaron en mil pedazos, provocando pánico generalizado entre los vecinos que salieron a las calles sin entender qué pasaba.
- Corte total de servicios: El estallido afectó de inmediato las líneas telefónicas y el suministro eléctrico, dejando a gran parte de la ciudad incomunicada y a oscuras en pleno atardecer.
- Efecto regional: La magnitud del hongo de humo y el temblor en el suelo llegaron a percibirse en localidades vecinas del norte del Gran Buenos Aires.
Héroes locales ante una catástrofe sin precedentes
La respuesta de la comunidad y de los servicios de emergencia ante la emergencia fue inmediata, pero la escena con la que se encontraron al llegar al predio era desoladora. Escombros, fuego y desesperación dominaban el lugar.
Los Bomberos Voluntarios de Escobar, junto con dotaciones de apoyo que llegaron desde distintas zonas de la región, trabajaron incansablemente durante horas para controlar las llamas y remover las estructuras colapsadas en busca de sobrevivientes. Lamentablemente, el siniestro se cobró la vida de varios trabajadores de la planta y dejó decenas de heridos con quemaduras graves e impactos por la onda expansiva.
Los hospitales locales y los centros de salud colapsaron rápidamente, lo que obligó a montar un operativo sanitario de urgencia para trasladar a los afectados más graves hacia centros de mayor complejidad en la Ciudad de Buenos Aires.
Una huella imborrable en la identidad de Escobar
El paso de las décadas no ha borrado el impacto de la tragedia de Parke Davis. Para las generaciones que lo vivieron, el recuerdo del estruendo sigue estando muy presente, mientras que para los más jóvenes representa un hito histórico de solidaridad vecinal en momentos de crisis.
Hoy, a 56 años de aquel triste episodio, el recuerdo rinde homenaje no solo a los trabajadores que perdieron la vida en el cumplimiento de sus tareas, sino también a los bomberos, médicos y ciudadanos particulares que arriesgaron todo para ayudar en medio del caos.