La causa principal de este salto del 17% en el precio del petróleo es el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Por este paso estratégico circula casi el 20% del crudo mundial, y su cierre preventivo debido a las crecientes tensiones entre Irán e Israel ha dejado al mercado internacional sin suministro inmediato, disparando las alarmas de escasez.
- Impacto en EE. UU.: El West Texas Intermediate (WTI) ya opera por encima de los USD 100, niveles que no se registraban desde el año 2022.
- Posición de Trump: El presidente estadounidense minimizó el impacto al calificar este aumento como «un pequeño precio a pagar» por la seguridad nacional, lo que sugiere que el conflicto geopolítico podría extenderse en el tiempo.
Derrumbe en las Bolsas: De Tokio a Madrid
El pánico de los inversores se sintió primero en los mercados de Oriente y se trasladó rápidamente a las plazas europeas y americanas:
- Nikkei 225 (Japón): Registró una caída histórica que superó el 5%.
- Ibex 35 (España): El índice madrileño inició la jornada con una pérdida del 3%, arrastrado principalmente por la incertidumbre en los costos energéticos.
- Wall Street: Los futuros del S&P 500 y el Nasdaq operan con tendencias negativas, anticipando una semana de extrema volatilidad para los ahorristas.
Argentina bajo presión: Riesgo País y Combustibles
Para la economía argentina, el impacto de este conflicto internacional es doble y preocupante. Por un lado, la caída de los bonos soberanos en Wall Street empujó el Riesgo País por encima de los 600 puntos básicos, complicando el financiamiento externo.
Por otro lado, el panorama inflacionario local se agrava. Aunque las petroleras intentan transmitir calma, el mercado local ya descuenta una presión alcista en el precio de los combustibles. Consultoras económicas advierten que este escenario podría empujar la inflación de marzo por encima de las proyecciones iniciales del Gobierno.
La respuesta del G7: Reservas al rescate
Ante la gravedad de este «Lunes Negro», los ministros de Finanzas del G7 analizan una medida de emergencia coordinada con la Agencia Internacional de Energía: liberar entre 300 y 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. El objetivo es inundar el mercado para estabilizar los precios y evitar una recesión global provocada por los costos de la energía.