La comunidad educativa de la Escuela Provincial de Comercio Nº 19 de Eldorado, Misiones, atraviesa un fuerte escándalo luego de que padres y alumnos denunciaran la desaparición de más de $17 millones recaudados para la fiesta de egresados. El dinero era administrado por una madre, elegida por las propias familias, quien reconoció haber utilizado los fondos en el casino y ahora enfrenta una denuncia penal.
El hecho salió a la luz cuando las familias de 35 estudiantes de dos cursos, que aportaban cuotas mensuales desde abril, intentaron avanzar con los pagos finales del evento. Al comunicarse con los proveedores, se encontraron con una situación alarmante: no estaban abonados el catering, el DJ, la iluminación ni el servicio de fotografía. Solo se había pagado la seña del salón.
Durante meses, los padres solicitaron comprobantes, contratos y rendiciones de cuentas, pero la mujer a cargo evitaba presentar documentación que respaldara el manejo del dinero. La confirmación de lo ocurrido generó escenas de profunda angustia entre las familias y los alumnos.
“Fuimos demasiado ingenuos y depositamos toda nuestra confianza en una sola persona”, expresó Mónica B., madre de una alumna. Otro testimonio describió el impacto del momento en que se conoció la verdad: “Había chicos llorando, sin saber qué hacer. Fue un mar de llantos de madres, padres e hijos”.
La ludopatía, una adicción con graves consecuencias
Especialistas señalan que la ludopatía es una adicción reconocida, caracterizada por la pérdida de control sobre el juego y el dinero. No se trata únicamente de malas decisiones aisladas, sino de una conducta compulsiva que puede llevar a mentir, endeudarse y asumir riesgos cada vez mayores en un intento de recuperar lo perdido.
En muchos casos, quienes atraviesan esta problemática ingresan en un círculo de ocultamiento y desesperación, convencidos de que una próxima apuesta permitirá revertir la situación, lo que suele profundizar el daño económico y emocional.
No obstante, desde el punto de vista judicial, el padecimiento de una adicción no exime de responsabilidad penal, especialmente cuando se administran fondos ajenos y se perjudica directamente a terceros, en este caso adolescentes y sus familias, afectados en un momento clave de sus vidas.
El caso reabrió el debate sobre la falta de controles en la administración de fondos colectivos, la necesidad de rendiciones claras y la importancia de visibilizar los riesgos del juego, tanto presencial como online.