La medida de fuerza convocada por la CGT este 19 de febrero afecta profundamente el transporte y los servicios, mientras el Congreso se convierte en el epicentro de la disputa política por los cambios en la legislación del trabajo.
BUENOS AIRES – Desde la medianoche de este jueves, la Argentina transita un nuevo paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La medida, que busca frenar el avance de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, ha logrado un alto impacto en el sector transporte, dejando a millones de ciudadanos sin medios para movilizarse, mientras el Gobierno Nacional endurece su postura calificando la huelga como «extorsiva».
Un Congreso blindado
En las inmediaciones del Palacio Legislativo, el clima es de máxima alerta. Bajo un fuerte operativo de seguridad que incluye camiones hidrantes de Gendarmería y cordones de la Policía Federal, columnas del Partido Obrero, el MST y la CTA han comenzado a concentrarse. A diferencia de otras ocasiones, la cúpula de la CGT apostó por una estrategia de «calles vacías», aunque las organizaciones de izquierda y estatales de ATE decidieron ganar la plaza para presionar durante el debate parlamentario.
Servicios afectados: el costo del cese de actividades
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, fue uno de los primeros en difundir cifras sobre el impacto en la Ciudad de Buenos Aires:
- Transporte: Más de 800.000 usuarios quedaron sin subte y las principales terminales ferroviarias lucen desiertas. Solo algunas líneas de colectivos operan de forma irregular.
- Salud: Se reportó la pérdida de 29.000 turnos médicos, funcionando únicamente las guardias de emergencia.
- Higiene: La recolección de residuos se encuentra suspendida, lo que ya se traduce en contenedores desbordados en arterias principales como la calle Florida.
Cruce de acusaciones
Desde la Casa Rosada, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionó la legitimidad del paro: «Es una medida perversa; si te cortan el transporte, no podés ir a trabajar por más que quieras», sentenció, reafirmando que se descontará el día a los empleados públicos que se ausenten.
Por su parte, Jorge Sola, vocero de la CGT, defendió la huelga argumentando que los intereses de los trabajadores están en juego: «El acatamiento es importantísimo. No vamos a dejar de expresarnos para decir que este proyecto económico no tiene al trabajador en el centro».
Incidentes en los accesos
La jornada no estuvo exenta de violencia. En el Acceso Oeste, a la altura de Moreno, la policía desalojó un corte total tras una quema de neumáticos. Situaciones similares de tensión se vivieron en el Puente Pueyrredón, donde las fuerzas federales aplicaron el protocolo antipiquetes para garantizar la circulación de autos particulares, que hoy cubren el vacío dejado por los trenes y colectivos.
Se espera que la sesión en la Cámara de Diputados se extienda hasta altas horas de la noche, mientras la central obrera evalúa los pasos a seguir tras esta demostración de fuerza