Los grandes viajes siempre excitaron la fantasía y la imaginación, pero escondían detrás oscuras motivaciones económicas: el oro americano, las especias, la conquista y exploración de territorios reales o virtuales. A varios siglos de aquellos ires y venires, los usuarios de Windows –el sistema operativo más usado en el mundo– emprenden cada vez más seguido viaje hacia Linux, escapando al secreto y la tenaza de Microsoft, y hacia un territorio más libre, en el que el software evoluciona y es abierto, como debió ser todo desde un principio.