Durante miles de años, desde el antiguo Egipto a la era de Internet, la comunicación eficiente ha sido el eslabón dorado que amalgamó reinos, imperios y repúblicas. Que ciertos mensajes cayeran en las manos equivocadas, sacando a la luz los más oscuros secretos del poder, significaba capitular ante un enemigo siempre al acecho. Así nacieron los códigos y las cifras, técnicas varias para proteger y descifrar mensajes de forma que sólo puedan ser leídos por el receptor a quien originariamente iban dirigidos. Hay códigos han decidido el desenlace de batallas, vida y muerte de reyes y reinas, además de dar un fuerte empujón al desarrollo de las computadoras, en un siempre presente clima de intrigas políticas y disputas ideológicas. No por nada conocer es poder.